Masami Kurumada, más de 40 años dedicados al manga

Masami Kurumada es uno de los autores más famosos del siglo pasado, y aún ha día de hoy, tras 40 años dedicados al manga, todavía sigue dibujando obras. Su obra más famosa es sin lugar a dudas Saint Seiya, pero, ¿qué es lo que ha hecho a lo largo de estos 40 años?

Su historia antes de ser un mangaka profesional

La vida nunca es nada fácil, y algunos como Masami Kurumada lo saben muy bien. Nació el 6 de diciembre de 1953 en la isla Tsukishima, perteneciente a la prefectura de Tokyo, siendo el hijo único del matrimonio. Creció en una época donde la ciudad todavía se estaba recuperando de los estragos de la guerra, en la cuál pasó su niñez jugando en los parques y en las calles y leyendo libros que conseguía en las casas de préstamo.

Nunca fue un estudiante de sobresaliente. Fue su infancia cuando entró en contacto con el mundo del manga y el anime, con series como Tetsuwan Atom (Astro Boy), Ultra Q o Shonen Jetto. Ya en el Instituto, donde tampoco sobresalía bastante, leyó en las páginas de la Weekly Shonen Jump el manga Otoko Ippiki Gaki Daisho, de Hiroshi Motomiya, el cuál sería el motivo por el que quería convertirse en mangaka. En aquella época todavía tenía tan solo 15 años, y acababa de ingresar en el club de judo del Instituto, lo que lo elevaría su interés por las artes marciales y los deportes de lucha.

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Comenzó a dibujar ilustraciones e intentar hacer manga por su cuenta, pero por desgracia no tenía preparación para ello: no sabía dibujar las viñetas ni tampoco construir los diálogos. Curiosamente, dibujaba en tinta azul porque era el color que se usaba para imprimir los mangas en las revistas y el pensaba que era así como debía hacerse.

En 1970, cuando estaba en su último año, Kurumada tenía claro que no quería seguir estudiando ni acabar en un trabajo común y corriente. Fue en esa misma época cuando vio que la Weekly Shonen Jump había convocado para jóvenes el Young Jump, al que podían enviar sus obras. Así que se puso a trabajar y en sus vacaciones de verano realizó una serie de bandas juveniles.

Para su desgracia, la serie no fue premiada, y acudió a la editorial Shueisha para preguntar que era lo que había pasado y que le explicasen la razón de no lo hubieran elegido. Aparte de darle una explicación, le informaron de que podía trabajar como asistente para conseguir práctica y le ofrecieron un trabajo para una de las series que se estaba publicando en la revista en aquella época.

Su trabajo como asistente le dio la preparación que necesitaba

En 1971 empezó a trabajar como asistente de Ko Inoue, quien estaba publicando en aquel momento su serie Samurai Giants.

Para Kurumada todo lo que veía allí era nuevo y era habitual que metiera la pata más de una vez. Un ejemplo muy famoso, que el ha contado en varias ocasiones, es que es una escena del manga el público debía gritar “UOOOONN”, y lo cambió por “UOOOO” sin pedir permiso a Inoue porque pensaba que así quedaba mejor. Un rasgo muy típico de Kurumada que siempre hace las cosas como él cree que queda mejor..

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Como otros tantos mangakas, mientras era asistente trabajaba en sus propias obras e iba pensando en publicar bajo un seudónimo, ya que no le gustaba que su nombre “Masami” se usase también en chicas. Algunos de los que pensó fue Go Saotome o Joji Samidare. Para su desgracia, su trabajo como asistente no le daba el dinero suficiente para pagar el alquiler del piso, por lo que tuvo que buscar otro trabajo a tiempo parcial en un centro comercial en el que envolvía regalos en una tienda de juguetes.

Por fin debuta en la Shonen Jump

El 12 de agosto de 1974, con tan solo 20 años, por fin logra su sueño de debutar en la revista Weekly Shonen Jump con su primera obra, Sukeban Arashi, en el número 33 de la revista.

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Dicho manga estaba protagonizado por una chica adolescente que se va enfrentando en cada episodio a diversos macarras que le plantan caro. En 1977 se publicó el primer tomo y el autor ha reconocido en más de una ocasión que lo leía en todos lados: en el bar, en su departamento, mientras comía en el restaurante…. Mientras la publicaba, también produjo en 1975 un one-shot, titulado Mikeneko Rock, que se recopiló en el tomo 2 de su primera obra.

Aunque la serie había conseguido bastante éxito, cautivando a chicos y chicas, y convirtieron en más de una ocasión a la obra en la número 1 en las votaciones, la crisis petrolífera se llevó a su serie por delante. El papel había subido, y el número de páginas de la serie tenía que reducirse, por lo que cortaron su serie por lo sano quedando con dos tomos y varios capítulos que no se editarían en tomo hasta años más tarde.

Un período en blanco para concienciarse

Tras haber dado por finalizada su primera obra, Kurumada quedó bastante frustrado y tuvo que buscar un trabajo a tiempo parcial limpiando edificios.

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Durante ese tiempo, estuvo leyendo libros de historia de algunos autores como Eiji Yoshimochi, lo que le ayudó mucho para sus futuras obras. Según él mismo cuenta en el tomo único que publicó años más tarde, durante ese tiempo intentaba publicar otras obras, pero ninguna lograba el aprobado.

Un día, estaba sentado, frustrado por no conseguir publicar nada de nuevo, y vio a una chica que estaba entrenando a su hermano pequeño para boxear. Eso fue lo que le dio la idea para la que se convertiría en su primera serie de gran éxito: Ring ni kakero.

Y llega su primer gran éxito

Kurumada sabía que quería una historia que estuviera protagonizada por un chico que venía de orígenes humildes y que fuera ascendiendo en el escalafón gracias a un deporte, pero no lograba decidirse por ninguno.

Al ver a esa pareja de hermanos entrenar, fue cuando se le ocurrió la idea del boxeo, un deporte que el consideraba, además, muy refinado. Así, publicó el 31 de enero de 1977 el primer capítulo de Ring ni kakero, una obra que le hizo ganarse una gran fama en Japón.

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En dicha historia, Ryuji Takane ha sido entrenado desde joven por su padre, un boxeador muy famoso que murió sin lograr alcanzar el título mundial. Los dos jovenes se marcha de casa, cansados de recibir la paliza de su padrastro, y se marchan a Tokyo. Ryuji no quiere ser boxeador y no para de recibir palizas de sus compañeros, pero tras conocer a Jun Kenzaki, quien se convertirá en el futuro en su mayor rival, decide convertirse en boxeador.

La serie fue muy bien acogida, aunque a pesar de su fama no sería adaptaba a anime hasta 2004. La publicó durante 6 años en la revista semanal de Shueisha hasta llegar a los 25 tomos, dándola por finalizada el 15 de enero de 1983.

Aunque la serie era un éxito, según Kurumada le consumía mucha energía, por lo que decidió darla por terminada, pero eso no quería decir que abandonase el mundo del manga.

Siempre le gustó hacer varios trabajos a la vez

Mientras publicaba semanalmente el manga Ring ni kakero, no se puede decir que el autor no tuviera varias ideas más en la cabeza que llevó al manga.

En 1978 publicó el one-shot, en la Weekly Shonen Jump 10, Mabudachi Jingi, protagonizada por un adolescente luchador, y en la Monthly Shonen Jump de febrero de 1979 otro one-shot titulado Shirobi Taisho. Estas historias cortas, junto con los capítulos restantes de su primera, Sukeban Arashi, que no habían sido aún recopilados en tomo fueron publicados en dos tomos bajo el nombre de Mabudachi Jingi.

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Entre 1979 y 1981 el autor publicó Jitsuroku! Shinwakai, una serie de historias cortas de comedia que estaban protagonizadas por él y sus asistentes. También publicó en 1983 el one-shot Saigo no Jitsuroku! Shinwakai. Gracias a estas historias, el autor gano en 1980 el Aidokusasho de la Weekly Shonen Jump, con el que viajó a Europa por primera vez y donde, seguramente, se sentiría inspirado para la que después sería su obra más famosa a nivel mundial.

Fuma no Kojiro, un manga que no pudo ser como Kurumada quería

Tras haber dada por finalizada su serie más exitosa hasta ese momento, el autor empezó a darle vueltas a su próximo trabajo. Tenía tres ideas en la cabeza, y al final acabó decantándose por Fuma no Kojiro, la obra que según él mejor representaba lo que había intentando transmitir en su anterior trabajo.

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Comenzó a publicarse el 15 de agosto de 1982 en la Weekly Shonen Jump. La serie consiguió bastante éxito, aunque no tanto como su anterior trabajo. Por desgracia, un año después de comenzar la serie, su padre fue hospitalizado y Kurumada se trasladó a un piso cerca del hospital para cuidar de él. Apenas podía dibujar, y tras la muerte de este, perdió las fuerzas para dibujar y acabó dando por finalizada la serie el 15 de mayo de 1984, con 10 tomos y un final que al autor no le agradó mucho.

Otra obra que se vio afectada fue su octavo trabajo, Raimei no Zanji, la cuál se publicaba en la Fresh Jump y posteriormente en la Weekly Shonen Jump. Dicha obra apenas tuvo reconocimiento, y dada la depresión que tenía el autor no tenía la misma calidad que otros trabajos, por lo que se quedó en un único tomo de tres capítulos.

Finalmente pudo empezar con la obra que siempre había querido

Tras haberse recuperado de la pérdida de su padre, el autor se puso a trabajar de nuevo y en 1984 publica Otoko Zaka. Dicha obra está muy inspirada en la obra que le hizo querer ser mangaka: Otoko Ippiki Gaki Daisho de Hiroshi Motomiya.

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La historia se centra en Jingi Kikukawa, un joven de 13 años que nunca ha sido derrotado. Se ha trasladado a la escuela Touun, en un municipio donde cada escuela cuenta con un líder con varios subordinados amantes de las artes marciales.

Dado que era esta la obra que siempre había querido dibujar, cada capítulo le producía al autor una gran satisfacción, pero el poco interés que generó entre los lectores provocó que se cancelase en 1985 con tres tomos en el mercado.

Dándolo todo con su siguiente obra

Tras el fracaso de la que él consideraba su “obra favorita”, el autor se tomo de nuevo un buen descanso para pensar en que podía hacer para lograr una serie de éxito, ya que si volvía a fracasar eso significaría el fin de su carrera como mangaka.

De nuevo empezó a leer muchos libros para informarse, en esta ocasión sobre mitología, en especial griega, y en varias ocasiones se citó con sus editores para poder preparar su trabajo. Tenía en mente algo innovador, que nunca se hubiera visto y que resultase llamativo para el público.

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Así fue como se le ocurrió Ginga no rin, una serie que iría sobre luchadores de kárate con fuerza sobrehumana y que transcurriría en las montañas de Japón. Lo tenía ya todo muy avanzado y arreglado con la editorial. Sin embargo, pensó que los luchadores necesitarían algo más de protección que unos simples uniformes de Kárate, y fue cuando se le ocurrió las ideas de las armaduras.

Comenzó a darle vueltas a todo lo que había hecho, investigando sobre constelaciones, mucha mitología griega y así creó la que se convertiría en su serie de mayor éxito, en Japón pero sobre todo en occidente.

¡La llegada de Saint Seiya!

La serie debutó en la Weekly Shonen Jump de diciembre de 1985 con su primer capítulo, logrando un éxito que pocas veces se ha visto en el mundo del manga japonés.

La historia estaba protagonizada por Seiya, un huérfano que había sido enviado a Grecia para convertirse en caballero. Tras obtener su armadura de bronce de Pegaso, regresa a Japón para reunirse con su hermana, pero esta a desaparecido. Saori Kido, la nieta del hombre que lo envió a entrenar fuera, le ofrece un trato: debe ganar un torneo que ha organizado y a cambio encontrará a su hermana.

La serie pasó por muchos cambios a lo largo de su publicación. En principio Kurumada no lo tenía tan claro: Seiya no iba a ser el protagonista sino que sería Aiolia de Leo, no pensaba en 12 caballeros de oro, ni en Poseidón y mucho menos en Hades. La batalla de los santos de bronce con los santos negros comandados por Ikki en el Monte Fuji se basó en lo que él iba a hacer en un principio. Dado el éxito que tuvo la obra, fue introduciendo nuevos y nuevos personajes hasta crear una historia más solida.

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Kurumada solía decir que cuando publicaba un capítulo de Saint Seiya siempre lo dejaba cerrado, como si fuera el último, para así darse tiempo en pensar en como podría continuar si tuviera que lanzar una secuela. Y era lo que hacía. El éxito de la serie en la revista hizo que, tan solo 10 meses después de publicarse el primer capítulo, se decidiera realizar una adaptación de anime a manos de Toei Animation.

Esta serie ha sido adaptada a una serie de 114 capítulos, la cuál fue cancelada por el poco interés del público japonés por la saga de Asgard, una saga de relleno que se realizó para darle tiempo a Kurumada a avanzar más la saga de Poseidón, y cuatro películas. Más tarde se lanzaron otros dos películas, Saint Seiya Tenkai hen Overture y Saint Seiya: La leyenda del Santuario, así como la saga de Hades en formato de OVA´s. La fama de la serie ha hecho que esta haya contado durante varios años con varios spin-off dibujados por otros autores.

Aunque la serie tenía bastante éxito, a Kurumada le robaba mucho tiempo y energía, por lo que pidió a la editorial que le dejaran darla por finalizada tras la saga de Hades. Tras cumplir su petición, el manga fue finalizado con 25 tomos.

Habían muchos planes para la serie, como crean unos gaidens basados en los caballeros dorados y otros tantos proyectos que serían cancelados, y recuperados años más tarde.

De obra en obra y dibujo porque me toca

Tras finalizar Saint Seiya, y tomarse un breve descanso, medio año después regresa a las páginas de las revistas japonesas en 1990 publicando para la V-Jump un manga títulado Aoi Tori no Shinwa.

Aoi Tori no Shinwa

Este manga estaba protagonizado por jugadores de baseball con unas capacidades fuera de lo común. Muchos opinan que este manga fue un homenaje a Samurai Giants, el manga en el que trabajó como asistente durante su juventud. Por desgracia no logró mucho éxito y solo se publicaron dos capítulos y más tarde fue editado en formato tomo por Kadokawa Shoten.

En 1992 intentó volver a los clásicos con Silent Knight Sho, pero de nuevo fue un fracaso rotundo. En este caso, la gente creía que esa obra era muy similar a Saint Seiya y fue motivo por la que no les gustaba mucho. No llegó ni al año de publicación y fue cancelada.

Llegó el momento de su tercer éxito

En 1994 pasó a formar parte del elenco de autores de la editorial Kadokawa Shoten, donde publicaría su tercer éxito, tanto en Japón como a nivel internacional, y la que será, hasta la fecha, su única serie sobre robots: B´t X.

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Su decimotercer trabajo debutó en la revista Shoten Ace de diciembre de 1994, publicándose regularmente hasta 2000, compilándose posteriormente en 16 tomos. En esta serie, Kurumada se inspiró en diversas bestias mitológicas, como los cuatro B´t  principales que están inspirados en las cuatro bestias sagradas japonesas que representan los cuatro puntos cardinales.

Mientras publicaba la serie realizó otras obras, como Akaneiro no Kaze, su catorceava obra, que se publicó en la Super Jump entre 1995 y 1996, pero se quedó en un único tomo. En 1996 pasa a trabajar para la revista de Square-Enix, para la que publica en la revista Shonen Gangan la obra Evil Crusher Maya, la cuál solo duró dos capítulos y fue recopilada en un tomo, en 1998, por la editorial Shueisha.

Regresando con la secuela de su primer gran éxito

En el 2000, poco tiempo después de haber finalizado B´t X, Kurumada regresa a la editorial Shueisha para publicar la secuela de su primer manga de éxito, Ring ni kakero.

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Bajo el nombre de Ring ni kakero 2, comenzó a publicar en la Super Jump esta obra que continúo dibujando hasta 2008, llegando a recopilarse en 26 tomos. La serie estaba teniendo bastante buena acogida, pero de nuevo a Kurumada le estaba costando trabajo llevarla adelante, puesto que al mismo tiempo estaba ocupándose de una continuación de otra de sus series más exitosas.

Regresando al mercado con Saint Seiya

Mientras estaba publicando Ring ni kakero 2, estaba enfrascado en otros proyectos relacionados con Saint Seiya. Por una parte, la mangaka Megumi Okada estaba publicando en la revista Champion Red de la Akita Shoten un manga spin-off titulado Saint Seiya Episodio G y que estaba protagonizado por Aiolia de Leo, con una historia que transcurría años antes de la original.

De vez en cuándo trabajaba como supervisor, pero aparte, Toei Animation quería realizar una quinta película de la serie aprovechando el gran tirón que se había conseguido con el tirón de las recientes OVA´s de la saga de Hades Santuario. Kurumada estuvo de acuerdo y escribió el guión de la primera película, lo que sería un preámbulo para el enfrentamiento entre los santos de bronce contra los dioses del monte Olimpo. Además, con motivo del estreno de la película el autor dibujó un pequeño manga a color que sería la precuela de la misma.

Sin embargo, Toei Animation cambió mucho el guión y acabó realizando una película nefasta que desagradó enormemente a los fans y al propio Kurumada. De modo que cogió de nuevo sus objetos de dibujante y, a pesar de que se encontraba trabajando en Ring ni kakero 2, publicó en la Shonen Champion de la editorial Akita Shoten, en abril de 2006, el primer capítulo de la secuela oficial de su obra más famosa; Saint Seiya Next Dimension.

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En dicha secuela, los santos de bronce se ven obligados a viajar a la guerra de hace 243 años para poder destruir la espada de Hades y que así no pueda usarla contra Seiya en su enfrentamiento en los campos Elíseos. Al contrario que su obra anterior, Kurumada dibujó cada capítulo a color y, desde entonces, solo publica 4 o 5 capítulos cada estación con una periodicidad muy irregular.

Poco tiempo después se empezó a publicar en la misma revista en agosto de ese mismo año Saint Seiya: The lost canvas, por la mangaka Shiori Teshirogi. Un spin-off que narraba los eventos sucedidos en la guerra santa contra Hades 243 años atrás. Un manga que al principio Kurumada supervisaba pero después le dio vía libre a la mangaka para que siguiera por su cuenta el manga.

Regresando con su serie más querida

Mientras publicaba Saint Seiya Next Dimension de una forma bastante irregular, y supervisaba varios de los proyectos que habían en camino, Kurumada tenía claro que había una serie que tenía que terminar si o si, y esa era Otoko Zaka.

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En 2014, con motivo de la celebración de sus 40 años como mangaka, se le permitió continuar con la obra, para terminarla como él realmente habría querido, y de momento lleva publicados dos tomos más y la serie todavía continúa abierta en Japón.

Un pequeño especial autobiográfico para sus fans

Con motivo de sus 40 años como mangaka, el autor comenzó a publicar en la Shuukan Shounen Champion un pequeño manga autobiográfico titulado Ai no Jidai – Ichigo Ichie.

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Es un manga autobiográfico con muchos toques ficticios. En él narra como en su juventud, llamándose así mismo como Higashida, tenía dos amigos, un gran artista (curiosamente el personaje de Alone en Lost Canvas también lo es) y un pandillero que soñaba con convertirse en Yakuza. Tras muchos altibajos decide convertirse en mangaka, pero no logra que le acepten ninguna obra por la mala calidad.

Tras muchas revisiones, finalmente logra presentar una pequeña historia, pero la publican con el nombre de Masami Kurumada, pasando a ser su seudónimo. Después, tras ver a una chica entrenar a su hermano pequeño, se le ocurre el manga Ring ni hoero, el cuál se convierte en su primer manga de éxito. Poco a poco va puliendo sus habilidades hasta lograr llevarlo a lo más alto.

Kurumada en España y en el resto del mundo

En España, Masami Kurumada es conocido sobre todo por Saint Seiya, serie que en su día fue emitida por la cadena TVE, con solo una veintena de episodios, y posteriormente por la cadena Telecinco.

El manga ha sido editado en varias ocasiones. Primero la editorial Planeta DeAgostini, ahora conocida como Planeta Cómic, publicó hasta la saga de Poseidón en formato comic-book, dejando inconclusa la saga de Hades. En 2001 la editorial Glénat recupera Saint Seiya, publicándola por primera vez en formato tomo, sacando al mismo tiempo la serie desde el principio junto con la saga de Hades, a partir del tomo 19. Años más tarde también editarían Lost Canvas y Episodio G. Actualmente, los derechos del manga original de Kurumada están en posesión de Planeta Cómic que hace poco terminó de publicar el kazenban.

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El anime también ha sido distribuido en varias ocasiones. Salvo Saint Seiya Omega, todo lo relacionado con Saint Seiya ha sido puesto a la venta a manos de Selecta Visión, que actualmente se encuentra vendiendo Saint Seiya Soul of gold y muy pronto editara la saga de Hades en Blu-ray.

Otro de los mangas de Masami Kurumada fue B´t X por la desaparecida editorial Otakuland, que la edito en formato de tomos dobles, lanzando un total de 8 tomos. Saint Seiya Next Dimension está siendo actualmente distribuida por la editorial Ivrea, quien está a la espera de conseguir los permisos para distribuir el décimo tomo del manga.

En el resto del mundo el autor es de sobra conocido. Fuma no Kojiro se emitió en Italia, y la serie B´t X fue emitida integramente en los países de habla latina. Por otra parte, series como Ring ni kakero también han sido emitida en países como Francia donde han tenido una gran aceptación.

Masami Kurumada es un autor que durante años va a seguir enamorando a sus seguidores, y a sus 62 años de edad, así como sus personajes, nunca se ha rendido en su empeño de seguir adelante con sus sueños.